Club de ciclomontaña

“Perros sin dueño MTB”

Mazatlán Sinaloa, México

Un grupo de amantes del ciclismo y  de los paisajes rurales del sur del estado de Sinaloa iniciamos recorridos por caminos que casi nadie se atrevía a rodar. Claro que había desconfianza e incertidumbre por las noticias de atracos, secuestros, y hasta matanzas en esos lugares. Pero fue más la curiosidad y la sensación de libertad que te brinda pasar por esas veredas del sur, y haciendo a un lado el miedo, poco a poco empezamos a trazar rutas, con nombres, distancias recorridas, tiempo para hacerlo, y sobre todo, destacando los lugares interesantes por los que pasaríamos.

Así nació primero la ruta clásica, de Mazatlán a un pintoresco pueblito enclavado a solo 9 kilómetros del puerto, pero con una exquisita y placentera quietud: El Armadillo.  Luego avanzamos hacia la Puerta de las Canoas, al Salto, a la Noria, a la Puerta de San Marcos, y así, hasta llegar a lugares verdaderamente lejanos, como la presa de Los Herreros, enclavada en plena sierra madre occidental, muy arriba de Pánuco.

Algo que nos llamó mucho la atención y que nos dio confianza en esa gente buena, amable, es el entusiasmo con el que nos reciben los niños y las personas de mayor edad. Para ellos es una hazaña lo que nosotros realizamos al llegar a estos lejanos lugares en bicicleta, pero les decimos  que cualquier persona puede  hacerlo, solo es cuestión de animarse, ya que no tiene nada de extraordinario, solo disciplina y muchas ganas.

Así, en poco tiempo evolucionamos y trazamos 20 rutas precisas y ya bastante conocidas. También hay la oportunidad de participar en competencias locales y estatales, como las clásicas de Mocorito y La Cruz. De igual manera impulsamos el respeto hacia las personas que se trasladan en bicicleta hacia sus casas o al trabajo, y cada mes llevamos a cabo un paseo nocturno por las principales avenidas de Mazatlán, recorriendo también su malecón.

Para nosotros, practicar este deporte es más que solo eso, es un estilo de vida, una manera diferente de ver nuestro entorno, ver  la lluvia, el sol, los vientos no como un reto, sino como parte de los fenómenos naturales disfrutables.

Hoy contamos con un lugar donde reunirnos y programar las salidas, ya sea por mero entretenimiento, por entrenamiento, disfrutando de ambas cosas. Claro que este deporte es exigente en varios sentidos. Una buena bicicleta, una decisión para levantarse temprano, salir de casa antes de que el astro rey lo haga en este pedazo de tierra marismeña. Aceptar retos, como subir y subir sin desmayar. Rodar cada vez más kilómetros, al cabo que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento, opcional.